Para quien organiza eventos
🌐 English¿Sabés qué publicación llenó tu fiesta?
Instagram te dice cuánta gente vio tu story. La boletería te dice cuánto vendiste. Nadie te dice cuál de las dos cosas causó la otra.
El agujero
- Pagás y trabajás Instagram para llevar gente a comprar.
- La plataforma de entradas se queda con el comprador: el correo y el teléfono son de ella, no tuyos.
- Después le ofrece a esa misma gente —la que vos trajiste— los eventos de tu competencia.
- Y al final de la noche no sabés cuál de tus publicaciones trajo gente de verdad.
Cómo se tapa, en una noche
- Le ponés un código distinto a cada cosa que publicás: la story del martes, el reel, el flyer, el aliado que te promociona.
- La gente dice ese código al entrar. Un toque en el teléfono, una persona.
- Al terminar sabés cuántas trajo cada una, y te llevás la lista completa.
Qué te llevás
- Qué publicación llenó la fiesta, con números, no con impresiones.
- La lista de quién fue: tuya, exportable, sin pedir permiso ni pagar por ella.
- Si le pagás a promotores por cabeza: cuánto le toca a cada uno, con la hora de cada persona contada. Si alguien discute, hay con qué contestarle.
Abrir el contador de puerta
Se abre en la app, sin cuenta. Hay un botón para probarlo con un ejemplo en diez segundos.
Gratis para probarlo en un evento.
Lo que NO hace, para que no te enteres después
- No vende las entradas. Seguí vendiendo por donde vendés hoy: esto corre en paralelo y no toca nada.
- No te trae público. Nadie le gana a Instagram en alcance, y menos nosotros.
- No adivina de dónde vino cada persona: el código lo tiene que decir ella en la puerta. Esa es la parte que hace que el número sea cierto.
- Corre en tu teléfono. Sin instalar nada y sin cuenta para probarlo.